Marbella Renueva Plaza Torres Murciano Con Sombras Y Ajedrez
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El descanso era obligatorio y me dedicaba a lo que me dedicaba. Con mucha voluntad logré desconectar y tomármelo de manera más relajada. Lo de desvelarme por una jugada hace ya muchos años que no me sucede. El ajedrez no es para Quique Setién una pose intelectual sino algo más que una afición que en sus años mozos llegó a desvelarle. Hay tendencias, pero puntualmente se puede perder un Mundial o una Eurocopa. En el ajedrez, la suerte influye muchos menos por los formatos de competición.
Cómo sacar el máximo provecho a este espacio
- El proyecto llevado a cabo en esta plaza puede servir de ejemplo para otras localidades que busquen revitalizar su tejido urbano y social.
- Nos avalan muchos años de experiencia en la enseñanza, con excelentes profesores imbuidos del amor al trabajo bien hecho y que van mejorando con el tiempo.
- Un punto de evasión importante en momentos de tensión.
- A Raúl Lizoáin, que empezó hace tres meses, le encanta.
- Es un claro ejemplo de cómo el urbanismo puede contribuir a la calidad de vida, haciendo de cada paseo o reunión algo memorable y positivo.
Enseguida me di cuenta de que no tenía un talento especial. Aunque era muy entusiasta, necesitaba mucho esfuerzo para progresar y con el futbol no disponía de tanto tiempo. He disfrutado y disfruto mucho del ajedrez, pero nunca sería un jugador profesional. Hubo épocas en las me despertaba por las noches, antes de los partidos, pensando en uno u otro movimiento.
En los problemas siempre me ha servido para desconectar, porque la vida no es sólo futbol. Ha habido épocas en las que en ese sentido me ha venido muy bien. Hay cosas del juego que te obligan y te ayudan, como la reflexión. En el ajedrez siempre es mejor poner los brazos debajo de la mesa para controlar ese impulso de mover mecánicamente una pieza.
Marbella transforma la Plaza Torres Murciano: un espacio renovado para el disfrute de todos
Los espacios públicos son el corazón de cualquier comunidad, y mejorarlos supone apostar por el bienestar, la salud y la felicidad de sus habitantes. La plaza ha incorporado cinco mesas de ajedrez, un movimiento que apuesta por la cultura y la socialización entre vecinos de todas las edades. Este detalle no es solo decorativo; es un punto de encuentro que promueve la mente activa y el entretenimiento saludable. La ciudad de Marbella refuerza su compromiso con la calidad de vida y el bienestar de sus habitantes a través de una renovada Plaza Torres Murciano. Este espacio público, uno de los más emblemáticos, no solo se moderniza, sino que también se adapta para convertirse en un lugar de encuentro agradable y dinámico para todos. Esta renovación ejemplifica cómo el diseño urbano puede transformar la calidad de vida.
Las mesas de ajedrez no solo son un elemento estético o funcional. Representan un impulso a la cultura del juego y un espacio para la comunidad que bien puede inspirar amistades y enseñanza intergeneracional. En Marbella, esta pequeña iniciativa aporta a la cohesión social y revitaliza la plaza como núcleo activo del barrio. Respetar la identidad del lugar mientras se introducen mejoras es un equilibrio delicado. En este caso, la intervención ha respetado el entorno y su esencia histórica, demostrando que los espacios públicos pueden adaptarse a las nuevas demandas sin perder su alma.
La iniciativa responde a la necesidad latente de espacios abiertos adaptados a las demandas actuales, donde la convivencia y el bienestar perduren en el tiempo. Al introducir elementos que invitan al encuentro y a la actividad mental, se impulsa un sentido de comunidad potente y saludable. En definitiva, las acciones realizadas en la Plaza Torres Murciano van más allá de la mera estética urbana, habiendo logrado un espacio ajedrez virtual España más acogedor, dinámico e inclusivo para todos.
No se trata solo de embellecer, sino de crear lugares seguros, accesibles y acogedores que promuevan hábitos saludables y reduzcan el aislamiento social. Este juego milenario fomenta la concentración, la planificación y el encuentro entre personas de todas las edades. En pleno corazón de Marbella, las partidas invitan a intercambiar experiencias, enseñar y aprender, creando un ambiente inclusivo y enriquecedor. Uno de los aspectos más importantes de la reforma es la instalación de zonas de sombra, un detalle clave para combatir las altas temperaturas durante los meses más cálidos. Estas áreas permiten que las personas puedan descansar, conversar y disfrutar del entorno sin preocuparse por el sol intenso. En el corazón de Marbella, la Plaza Torres Murciano se ha transformado para convertirse en un espacio más atractivo y funcional, impulsando la vida social y el disfrute de sus habitantes.
Y ves que tiene una continuidad que no se la he visto a nadie. A Raúl Lizoáin, que empezó hace tres meses, le encanta. Está con problemas de ajedrez y le ayudo a resolverlos. Él ya sabía jugar y lo hacía con su padre, que es ciego, con un tablero de espigas especial para invidentes.
Entablamos una buena amistad, esa que cuando llevas mucho tiempo sin ver a esa persona, no importa, porque el contacto es inmediato y la relación fluida. Jamás le oí hablar mal de nadie, en la derrota se comportaba como un caballero y en la victoria era humilde. Se nos ha ido una buena persona, y me atrevo a decir, que se ha ido el último caballero del ajedrez. Me entere de la noticia por mi amigo Javier Nicolás.
Un Nuevo Aire para la Plaza Torres Murciano en Marbella
En principio te quedas noqueado, pero reaccionas y de repente te vienen a la mente los buenos recuerdos compartidos con él. El 25 de febrero de 2018, a los 73 años de edad ha fallecido Don Antonio López Rodríguez.
Marbella apuesta por espacios que conectan a la gente y mejoran su calidad de vida. La remodelación de esta emblemática plaza no solo embellece el entorno, sino que ofrece nuevas maneras de socializar, disfrutar y estimular la mente. Un proyecto que inspira y abre caminos para otras ciudades que busquen potenciar sus áreas urbanas con creatividad y sentido social. Un espacio público cuidado es un reflejo de la calidad de vida de una ciudad y un motor para el bienestar colectivo.